SAMAIN

SAMAIN

La noche de Samain simboliza el tránsito del mundo de la luz, al mundo de la oscuridad. Del mundo de los vivos al mundo de los muertos.

Los pueblos que han venido a agruparse con el sobrenombre de “Celtas” celebraban el final de la cosecha con una gran fiesta denominada Samain, cuya etimología gaélica significa “final del verano”. El Samaín daba paso a los días en que la noche predominaba, cuando los espíritus de los muertos volvían a visitar a los mortales.

Simbólicamente, la fiesta representaba la eternidad. En ella, el tiempo quedaba abolido y el mundo de los DIOSES, de los HÉROES y de los DIFUNTOS, se abría al mundo de los vivos. En las celebraciones desempeñaban un importante papel los expertos en artes mágicas, la suerte que traería el año nuevo estaba en las prácticas adivinatorias de los celebrantes (llamados otros pueblos Celtas Druidas)

El fin del verano traía irremediablemente el fin de las contiendas armadas. En esta época volvían a casa los grandes guerreros que, en la primavera, habían partido a combatir allí donde su espada hubiera sido requerida. Regresaban repletos de riquezas, prestigio y asombrosas historias que contar. Ellos eran los HÉROES.

Para celebrar su vuelta se celebraba una gran fiesta, bajo la enigmática luz de la luna llena, ante sus DIOSES.

Pero también era el momento en el que, la comunidad al completo, asumía las pérdidas de todos los guerreros caídos en combate, los cuales son recordados y homenajeados. Ellos eran los DIFUNTOS.

La cristianización de la fiesta pagana convirtió Samain en la Fiesta de Todos Los Santos, de donde procede el vocablo de Halloween. El nombre de Halloween es, por tanto, una aportación posterior condicionada por el peso de la referencia religiosa. La tradición del Samain se mantuvo como un legado de los pueblos de antaño, arraigado en nuestros campos, nuestros bosques, en la tierra de donde quizá nunca se fue.

En el Samain se encendían también grandes hogueras para ahuyentar a los malos espíritus. La gente saltaba sobre el fuego portando máscaras, que evitaban que los malos espíritus pudieran acercarse, haciendo pasar a su portador por otra persona para así engañarlos.

En este contexto histórico, la Asociación Cultural Celtibérica Tierraquemada lleva a cabo desde 2016 la celebración del Samain en el municipio de Garray y en el yacimiento de Numancia. Durante la noche mágica, la música de la gaita escocesa rompe el silencio de la noche numantina entonando el "Amazing Grace" desde las torres del yacimiento, en homenaje a los héroes caídos. Un animado desfile de antorchas portadas por los numantinos recorre serpenteante las callejuelas de Garray hasta el Bosque de los Héroes, donde se erige cada año una estela en recuerdo de los que hicieron grande el nombre mítico de Numancia. Todo ello salpicado de música celta, saltos sobre el fuego y los espectáculos didácticos que recrean la celebración de la noche de difuntos. 

Cada 31 de octubre, Samain vuelve a cobrar vida en un emotivo reecuentro con los ancestros.

 



COMPARTE ESTA INFORMACIÓN