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JULIO CÉSAR. LA GUERRA DE LAS GALIAS

  • 05abr2019
JULIO CÉSAR. LA GUERRA DE LAS GALIAS

  TIERRAQUEMADA, AYTO GARRAY  |    GARRAY

Alesia y Numancia versus Roma, la civilización impuesta a los ya civilizados. Dos asedios, dos momentos de la historia unidos ahora y recreados con estos pequeños juguetes. Una manera distinta, amena y atractiva de contar nuestro pasado.

Por tercer año consecutivo la Asociación Cultural Celtibérica Tierraquemada y el Ayuntamiento de Garray en colaboración con la Asociación Española de Coleccionistas de Playmobil (AESclick) recrearán en la Sala Escipión del Aula Arqueológica de esta localidad un episodio relacionado con batallas históricas.

En esta ocasión el momento elegido es el año 52 a.C. Y el lugar Alesia (Francia). El asedio que las tropas romanas comandadas por Julio Cesar sometieron a la resistencia gala liderada por Vercingetorix. Un hecho relevante a todos los niveles, pues supuso prácticamente el fin de la nación libre gala y su anexión al imperio itálico en expansión; significó el inicio del ascenso de este militar hasta la jefatura del estado convirtiéndose en el primer emperador de Roma; y encumbró a Cesar a lo más alto de los estrategas militares de la historia por el desarrollo del sitio al que sometió a este pueblo transalpino. Alesia supuso la resistencia extrema contra el invasor, la lucha por la libertad de un pueblo que valoraba esto más que la propia existencia.

Alesia era una ciudad fortificada, sobre una meseta de más de 15 kilómetros de perímetro y de unos 150 metros de altura. Fue el lugar donde se parapetaron ochenta mil galos y su líder, Vercingetorix, dispuestos para luchar contra Roma.

Hasta allí llegó Julio Cesar con su ejército de 55.000 hombres y 5.000 jinetes germanos con la ayuda de la caballería de Marco Antonio y los legados Tito Labieno y Cayo Trebonio, dispuesto a dar el golpe definitivo a las tropas rebeldes. Pero habiendo aprendido la lección que recibió en Gergovia, optó por un asedio férreo y muy bien planificado.

 No se pretendía asaltar la plaza fuerte, sino, como había hecho años antes Escipión en Numancia, rendirla por sed y por hambre. En torno al lugar se construyeron 23 fuertes y 7 campamentos y una gran zanja de 6 metros de anchura, más allá se excavaron dos fosos paralelos que rodearon los 16 kilómetros de perímetro, uno inundado y el otro en forma de V para dificultar el paso de la infantería, instalando, además, multitud de elementos defensivos. En poco más de tres semanas el cerco estaba completado.

Se calcula que los asediados tenían reservas para aguantar 30 días. Vercingetorix mandó abandonar el lugar a todos los ancianos, mujeres y niños ante el comienzo de la escasez de comida. Fueron rechazados por los romanos y quedaron vagando entre el cerco y la ciudad. Hay quienes cifran en  10.000 los muertos de hambre en medio de los dos contrincantes.

La ayuda esperada por Vercingetorix se estaba acercando a Alexia. 250.000 guerreros galos que podían atrapar al ejército romano entre dos fuegos. Ante esta perspectiva, Julio Cesar manda levantar una segunda línea de defensa con fosos, muros y empalizadas con un perímetro de 20 kilómetros.

Los romanos resistieron las sucesivas embestidas, pues a pesar de la aplastante superioridad numérica del enemigo las defensas construidas cumplieron su función.

El 2 de octubre los galos lanzaron su principal ofensiva liderada por Vercasivelauno, primo de Vercingetorix, pero la descoordinación entre los del interior y los del exterior, permitió a los romanos repeler el ataque. Julio Cesar mandó a Lavieno y a Marco Antonio atacar por la retaguardia a las tropas galas, lo que supuso la victoria plena para Roma y, en palabras de César, solo el hecho de que sus hombres estuvieran exhaustos salvó a los galos de su completa aniquilación.

Así, el 2 de septiembre del año 52 a.C. Alesia capitulaba. Tras enviar emisarios a César, este ordenó cavar una gran trinchera y en la misma arrojarían armas y armaduras todos los sitiados, poniéndose a un lado donde les darían algo de alimento y los organizarían para llevarlos al mercado de esclavos de Marsella. El líder galo sería el último en salir y al llegar al estrado donde el cónsul romano había situado su silla, bajó de su caballo y arrojo sus pertrechos militares al suelo y, según la tradición, dijo “Me has vencido, César, pido clemencia para mi pueblo” a lo que el romano respondió “la tendrás, príncipe Vercingetorix”. César no tomaría represalia con las tribus que colaboraron en el levantamiento. El caudillo galo sería enviado a Roma, donde estaría preso hasta el día del desfile triunfal, que se celebraría cinco años después, en el 46 a.C. Y tras el mismo Vercingetorix fue ajusticiado, posiblemente por estrangulamiento.

César había combatido y vencido con poco más de 50.000 soldados a más de 300 tribus indígenas, posiblemente más de 3 millones de guerreros galos (de los que se calcula murieron en torno a 1.000.000), helvéticos, britanos y germánicos.

 


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Detalles

  • 05/04/2019 / 04/11/2019
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  • GARRAY
  • Exposiciones
  • ENTRADA: 1 €. (MARTES A SÁBADO: 10 A 14 Y 16:00 A19:30. DOMINGO 10 A 14)
  • TIERRAQUEMADA, AYTO GARRAY
  • 975252248

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